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La ética y el capital intelectual

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Dionicio Canahua
IGRS – Consultor Senior

Actualmente es importante resaltar el gran interés que ha desarrollado el capital intelectual en las organizaciones a nivel mundial, esta situación se genera por el ingreso de la humanidad a la era del conocimiento, el ser humano ha cobrado una gran importancia dentro de una organización; porque permite materializar el capital intelectual, nuevo y principal factor de producción del presente siglo.

El desarrollo de modelos y conceptos vinculados a este tema, ha sido abundante; sobretodo en las organizaciones con fines de lucro, pero el problema radica en el enfoque adoptado para su gestión dentro de una entidad, que en muchos casos tiene rasgos sumamente fríos y muy apegados a un enfoque utilitarista, citando una frase común en nuestros días “sin rostro humano”, esta situación puede devenir en una nueva forma de explotación “hombre por el hombre”,por ello se hace necesario delimitar pautas y políticas que traten de superar este enfoque distorsionante en el Management moderno.

A manera de ejemplo citaremos dos textos desarrollados por especialistas en el tema del capital intelectual:
“… El capital humano consiste en los empleados individuales de una empresa (…) Para poder aprovechar estas cualidades, el empleado (“unidad” individual de capital humano) ha de ser ubicado físicamente allí donde se deba usar esa destreza, aptitud o parcela de conocimiento. Dentro de cada empleado reside el conocimiento tácito (no codificado) que la empresa requiere utilizar.” (Sullivan 2001:27)

“… comercializan destrezas y conocimientos de expertos mediante la colocación de profesionales en distintas firmas. Se alquila el conocimiento de los individuos, o sea capital intelectual. El agente actúa como un especialista y provee un ambiente para el arrendatario y el arrendador de conocimientos.” (Edvinsson y Malone 1998:225)

La adopción de un enfoque utilitarista, no es un pecado, de las organizaciones con fines de lucro, porque su nacimiento y vigencia en el tiempo esta íntimamente a la generación de ganancias para los inversionistas que hicieron posible “el nacimiento de la empresa”. Pero, deben evitarse extremos, tal como lo expresa Milton Friedman[1]: “(…) los administradores tienen que ser responsables, primero que todo, ante sus empleadores, que son los dueños del negocio. Manejando los intereses de una firma como agente de los dueños, el gerente general tiene que maximizar las utilidades, y hacerlo legal y éticamente.”

Ética en los Negocios

Al tocar el tema ético, la primera interrogante que nos podemos plantear es: ¿Cómo puedo distinguir si un hecho es ético o no?, aunque la respuesta es obvia, debe de tener un sustento razonable que nos permita aplicar a distintas situaciones. El filosofo Inmanuel Kant en su libro “Critica de la razón practica” efectúa un análisis acerca de la Ley Moral (moral y ética etimológicamente tienen el mismo significado, se refieren a lo usual, la costumbre o lo que la gente hace), señalando que la Ley moral es un imperativo categórico,” el cual implica un deber absolutamente incondicional sin suponer ningún querer” (Vallaeys 2003:22). Tal como lo expresa la siguiente situación: “Imaginemos un niño pequeño de un año que todavía no camina y que juega inocentemente al lado de un pozo profundo. De pronto, se acerca peligrosamente y esta a punto de caer en este pozo. (…) ¿Cuál seria nuestra reacción? Que seamos chinos del IV siglo A.C. o peruanos del siglo XXI, es fácil de imaginar: nos sentimos invadidos por un violento temor y nos precipitamos para tratar de salvarlo, si se puede” (Vallaeys 2003:11). Asimismo cabe preguntarnos ¿Quién me dice mi deber de salvar al niño? “Yo mismo. No estoy ligado a un objeto apetecido, sino a la determinación de mi voluntad es inmediata, espontánea. (…) Obedecer a la ley moral es obedecerme a mi mismo. Actuar éticamente es actuar autónomamente: la autonomía es el signo de la ética.” (Vallaeys 2003:33).

La autonomía, debe ser la política fundamental, en la gestión del capital intelectual; evitando tomar el concepto de propiedad sobre las personas, y que sean rebajadas a la condición de “un recurso mas” para la organización. La gestión de las personas y del potencial humano, exige un trato diferente al que se le da al resto de recursos de la organización, tal como lo señalaremos en el siguiente punto, la autonomía favorece al desarrollo de la creatividad e innovación de las personas. Otro aspecto a considerar es la dignidad de las personas como trabajadores de la empresa, en esta nueva era del conocimiento, se hace cada vez más importante contar con el apoyo e ideas de todo el personal que conforma la entidad, para conformar una “organización inteligente”, tal como lo expresa Peter Senge. El cumplimiento de estas dos condiciones básicas en la organización requiere de la formación de una adecuada cultura organizacional de la empresa, que permita lograr el máximo aporte de cada uno de sus integrantes.
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[1] Extraído del Articulo “Responsabilidad social y utilidades” publicado en la Revista Business Nro 115 Junio del 2004 pag. 66. Basado en el articulo “La responsabilidad de los negocios es aumentar las utilidades” publicado en The New York Times el 13 de Setiembre de 1970. Citamos a Milton Friedman, Premio Nobel de economía, por ser uno de los más representativos defensores del enfoque utilitarista en la gestión de los negocios.

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