CPCC Dionicio Canahua
“Por designio y por talento – escribe el jugador Bill Russell acerca de su equipo de baloncesto, los Boston Celtics- éramos un equipo de especialistas, y como cualquier equipo de especialistas, nuestro desempeño dependía tanto de la excelencia individual como del buen trabajo conjunto. Ninguno de nosotros tenia que esforzarse para comprender que debíamos complementar las especialidades de los demás: era un hecho, y todos procurábamos una combinación mas efectiva ”. Esta situación nos refleja como el enfoque grupal (trabajo en equipo) tiene más importancia que el enfoque de individuo. Y es ahí justamente, donde entra una nueva forma de capital en las organizaciones, el Capital Social . Una organización, lucrativa o no, ya no puede darse el lujo de permanecer al margen de lo que sucede en su entorno, sino mas bien, debe adaptarse para poder convivir en armonía con el.
En la empresa se produce la coexistencia de dos perspectivas : “la perspectiva económica, que fomentaba un estudio académico continuo de los recursos físicos y financieros de la compañía. (..) Mientras que la perspectiva social ha permitido una mejor comprensión de las interacciones entre el individuo, el equipo, la cultura y el medio laboral”. El cambio de la era industrial a la era del conocimiento ha tenido repercusiones en ambas perspectivas, ahora la que tiende a ocupar un lugar de mayor importancia es la perspectiva social frente a la económica. Al referirnos al aspecto social, debemos considerar a la empresa como un sistema abierto a su entorno, que establece una relación armoniosa con el. Este tipo de organizaciones, tal como Peter Senge las denomina, son “inteligentes”, las cuales se caracterizan por su capacidad de aprender.
Es así, que podemos ver, como el ingreso a la era de la información ha modificado drásticamente la forma de gestión en las organizaciones. Tal como lo señala Peter Druker: “En el caso de las empresas, todas las que se han organizado en torno a la información, han reducido rápidamente el número de niveles de administración, a la mitad por lo menos y, muchas veces, en un 60%. Y, para organizarse en esa forma, se requiere una nueva estructura. La tendencia es hacia organizaciones y unidades de organizaciones más concentradas, basadas en metas empresariales e individuales mucho más claras, en autodisciplina y en “feedback” sistemático. De allí que, las empresas, tendrán que construir su sistema de comunicaciones sobre la base de información hacia arriba, más bien que hacia abajo, pues ésta es la única forma de lograr que, los que están en la cima, se enteren de lo que está ocurriendo abajo, donde está la acción.”
Pero debemos hacer hincapié, que el Capital Social por su propia naturaleza, no puede ser circunscrito a un sistema cerrado, a una sola organización, sino más bien se enfoca a las relaciones que existen entre la organización, su interno y entorno. También es importante señalar que las organizaciones son actores sociales que cumplen una función en la sociedad. Un ejemplo de que muchas entidades están tomando conciencia de su papel en la sociedad, lo constituye la Norma ISO 14000, que se refiere al tema ambiental. No debemos olvidar que la acumulación del capital social – contrariamente a los otros tipos de capital – va en provecho de todos y no de algunos.
Esta característica del Capital Social – las relaciones – es justamente la que permite el desarrollo de la gestión del conocimiento de la empresa. “No se trata de crear una enciclopedia que recoja todo lo que ha sabido el mundo en toda la historia. Se trata mas bien de seguir el rastro de los que conocen la receta y fortalecer la cultura y la tecnología que les permitirá seguir hablando ” Esta condición debe también cumplirse en el capital intelectual – muchas empresas se dedican a acumularlo – cuando el grado de enriquecimiento de este se relaciona con su grado de movilidad.
Es evidente que el desarrollo de la sociedad, esta íntimamente relacionado, con el grado de participación de cada uno de los actores sociales, las organizaciones son un actor social importante; porque si la sociedad y el país salen adelante, lógicamente las organizaciones también lo harán. “De allí que no sólo la capacidad de aprendizaje individual sino la colectiva sean recursos valiosos para la adaptación de cualquier país a las nuevas condiciones del cambio mundial. Esas capacidades de aprendizaje organizacional y social son imprescindibles para las sociedades que intentan una rápida inserción en la dinámica internacional ”.
Este es el reto que nos plantea el Capital Social, debemos enriquecerlo a través del establecimiento de relaciones, cada vez mas fuertes, entre cada uno de los actores sociales conformantes de la sociedad. Es evidente que si deseamos salir adelante, todos debemos empujar el coche en la misma dirección, característica principal del Capital Social; de ahí la necesidad de que surja una sociedad civil fuerte que tome las riendas del desarrollo del Perú y el mundo en general.



